2×1 en audífonos, ¿verdades o milagros?

POR EN Audífonos SIN COMENTARIOS , , , , , , , , ,

  • Cuando se compran unos audífonos es importante tener en cuenta que “lo barato sale caro”.
  • Aunque tengan el mismo aspecto exterior, existen grandes diferencias de calidad entre audífonos.

Cualquier tipo de sordera, por leve o complicada que sea, es difícil que se corrija a la perfección, incluso con audífonos de alta calidad. A pesar de eso, hoy me gustaría explicarles cómo se diferencian los audífonos caros de los baratos. Porque aunque dos audífonos sean de apariencia visual similar, lo importante, como la mayoría de las cosas en la vida, está en el interior. Y como con la salud no se juega, las “gangas” tampoco son del todo útiles. Os cuento porqué.

¿Qué se esconde dentro de los audífonos aparentemente de calidad?

Imaginemos varios audífonos con idénticas carcasas, exactamente iguales. Son pequeñas, con colores que los hacen disimulados e incluso atractivos, en comparación con los de antaño. Aunque todas las carcasas sean exactas, su interior, que el usuario no puede abrir porque se estropearía, es completamente diferente. ¿En qué? En los componentes electrónicos que, en caso de ser de calidad, llevan infinidad de circuitos con algoritmos y procesos matemáticos que nos permiten entender mucho mejor en ambientes ruidosos.

Los que no son de calidad llevan poquísima electrónica. Aunque todos se programen con ordenador, creen una “sensación de alta calidad” y deslumbren al inexperto del tema, los audífonos de más baja calidad incorporan la electrónica justa para amplificar y “dar el efecto” de oír más, pero al poco tiempo el usuario se da cuenta de que le falta mucho para oír mejor. Y, como he dicho antes, todos los audífonos tienen exactamente el mismo aspecto,  ¡son idénticos!

Sin conocimiento de causa, lógicamente el comprador piensa que los “aparatos” que le han “vendido” suponen una “oferta extraordinaria”, porque le han salido a “mitad de precio”. En realidad, esta ganga por la que ha pagado ¿o tirado?  mucho dinero y acabará en un cajón, abandonado y, lo que es peor, supondrá una decepción en el usuario, que pensará que “todos los audífonos” son malos. Seguramente, donde se los vendieron le dijeron, con mucha simpatía, que sus nuevos audífonos eran de los mejores.

Jugar con la ignorancia: entender no es lo mismo que oír

Es muy importante recordar que no hay milagros ni trucos mágicos que hagan oír y entender a precios muy económicos. Entender no es lo mismo que oír. Solo oír supone oír se oyen todos los sonidos de ruidos y palabras mezclados, con resonancias e incomodidades. Hay que lograr llegar a entender el máximo posible. Pero, si muchas veces ya es difícil que personas deficitarias auditivamente con audífonos de alta calidad consigan entender, ¿cómo creen que se puede lograr corregir estos problemas de salud con ofertas de ganga?

La solución

Ante el hecho real de que “lo barato sale caro”, principalmente en el ámbito sanitario, nuestra recomendación es asumir que los audífonos de media-alta calidad no pueden ser “baratísimos”. Es mejor ahorrar un poco o preguntar por financiación. Si no conoce a nadie que le pueda recomendar un centro auditivo de confianza, que le haya solucionado verdaderamente el problema, o gran parte de él, puede visitar varios centros auditivos que le aseguren una adaptación continuada. Debe tener presente que la adaptación de unos audífonos requiere una atención extendida, ya que los años pasan y nunca se tiene la misma audición, ya sea por enfermedades, estados nerviosos, etc. que hacen que se deban reprogramar los audífonos, muchas veces sin necesidad de comprar otros. ¡Esto sí que es ahorro!

Joan Bertran,  Audiólogo protésico de AUDIOPLUS

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