El blog de Audioplus

Hablamos sobre salud auditiva. Pregúntanos si tienes alguna duda. ¡Estamos aquí para ayudarte!

Salud auditiva

Cómo limpiar los tapones de baño

El uso de tapones de baño es para evitar que el agua entre en los oídos. En algunos casos suelen ser oídos delicados que pueden tener supuraciones, o bien oídos operados a los que se las ha colocado un drenaje. Teniendo en cuenta estos factores, ¡la higiene es fundamental!

Fundamental y tan sencilla como lavarlos con agua y jabón, secarlos y luego pasarles cualquier toallita desinfectante y guardarlos en la caja que se suministra. Lógicamente este cajita también debe estar limpia y nunca guardar los tapones sucios en ella, y si se hiciera así, debemos limpiar y desinfectar debidamente la caja de la misma manera que lo hacemos con los tapones.

Y nada más, ¡así de sencillo! Solo recordaros que si los tapones son eficaces para evitar la entrada de agua, deben sacarse de los oídos inmediatamente al salir de ella, pues estar toda la mañana jugando en la playa con los tapones puestos puede perjudicar la salud del oído al coger estas elevadas temperaturas. Es decir, en el agua con tapones, y al salir de ella sin ellos, quitárselos. Cómo se dice normalmente: más claro el agua.

Joan Bertran Brotons
Audiólogo protésico de Audioplus

Salud auditiva

Cómo hacerse unos tapones de baño personalizados en Audioplus

Para proteger los oídos del agua del mar o la piscina, se deberían utilizar tapones de baño. Joan Bertran, audiólogo protésico de Audioplus, nos recomienda, sin duda, los modelos hechos a medida, ya que son los únicos que, en la práctica, no dejan entrar el agua y garantizan un buen cuidado de la audición. No hay que preocuparse por la inversión: los tapones de baño a medida son económicos ¡y tienen una larga duración!

En nuestros centros auditivos de Inca, Palma y Manacor diseñamos tapones de baño personalizados a partir de 29,50€ la unidad.

¿Cómo lo hacemos?

Cuando el cliente acude a Audioplus para hacerse unos tapones de baño a medida, le ponemos unos protectores timpánicos. ¡No molestan ni hacen daño! A continuación, le colocamos una pasta en el oído, que una vez polimerizada da la forma del tapón de baño.

Salud auditiva

Los músicos y sus sentidos

En los músicos la buena visión es más que necesaria para poder ver sin dificultad las partituras. La acción de ver los pentagramas tiene una característica muy peculiar, y se diferencia de leer un libro en dos factores principales:

  • La distancia media en la que generalmente se sitúan los atriles
  • La visión de las notas sobre el fondo rayado del pentagrama

Estos dos factores hacen que:

La visión a distancia media requiera de una agudeza visual bien corregida para que junto al fondo de las rayas del pentagrama no exista confusión en la situación de las notas.

Está comprobado que cuando se mira a esta distancia y sobre fondo rallado, ver bien no significa estar libre de alteración visual, sino que se ve bien a base de un esfuerzo suplementario. Si además existe un defecto de refracción, el esfuerzo visual se multiplica, aún viendo bien, pero a cambio siempre disminuye el rendimiento y la eficacia en el aprendizaje de la partitura.

Si el músico toca un instrumento donde la partitura se mira a distancia cercana pero en posición alta, y además ya padece de presbicia, requerirá de una gafas especiales que le permitan ver bien de cerca, pero en aquella especial posición del instrumento, y, además, no perder de vista al director que está situado a una distancia lejana. O sea, a cada uno su solución particular, y para ello el buen consejo de un optometrista y los cristales adecuados.

¿Y la audición?

El buen oído en un músico es fundamental. Si la nota más alta del piano está a 3.568 Hz, un chequeo de la audición entre los 200 y los casi 10.000 Hz, a fin de abarcar toda la gama de instrumentos, es básica para el buen desarrollo de la carrera musical.

Asimismo es bueno comprobar que no existan distorsiones en la audición de los tonos puros, o sea de las notas, pues a veces pueden oírse quebradas o con disonancias. También deberá asegurarse de la ausencia de ruidos o sonidos en el interior de la cabeza, llamados tinnitus o acúfenos, que pueden enmascarar y confundir la audición real de los sonidos.

En caso de alteración auditiva, actualmente la corrección con audífonos y/o la protección del exceso de sonidos es excelente, proporcionando una fiabilidad de sonidos nunca antes lograda. Un buen audiólogo protésico le aconsejará la mejor corrección y protección para sus oídos, pues la mayoría de los músicos pierden, con los años, las frecuencias más altas, las más agudas, y esto se puede evitar.

Ni que decir tiene que una revisión de la vista y de la audición enfocada a los músicos es elemental para que estos puedan disfrutar de su trabajo, que es, precisamente, procurar el disfrute de nuestros oídos.

Joan Betran Brotons
Audiólogo protésico de Audioplus

Salud auditiva

¡No me chilles, que no soy sordo!

Es curioso como el hecho de ignorar el funcionamiento de las cosas puede afectar de forma grave a la vida social de las personas.

Es anecdótico el caso de las que padecen de sordera de una manera evidente pero que si se les habla en voz demasiado alta o se les chilla nos contestan con la frase: “¡No me chilles que no soy sordo!”. Suelen ser personas mayores que, además no quieren aceptar su sordera, y, claro está, como todo el mundo les habla en voz alta, y ellas mismas ponen la televisión a mayor volumen del habitual sin darse cuenta, no se percatan de la intensidad de su propia sordera, y consecuentemente, no se creen sordas. Pero, si en lugar de hablarles alto, les hablan aún con mayor potencia (o les chillan), les llegan a molestar los oídos, e inmediatamente responden con la frase antes dicha, creando una contradicción al interlocutor, de manera que este piensa que en realidad está hablando con un “sordo de conveniencias”. La respuesta no se hace esperar: -“¿En que quedamos, eres sordo o no? , a un sordo le deben hablar alto, y si a ti te molesta… es que tienes una sordera muy rara, o me tomas el pelo…”. Y esto, lógicamente, ofende al que sufre de mala audición.

Todo tiene una explicación. Efectivamente, hay sordos que si se les habla alto les molesta. Os lo cuento:

En el interior de nuestro oído, en el lugar donde se recibe el sonido, llamado caracol, cóclea o “es cuc de s’orella” en mallorquín, hay una hilera de células dispuesta de una manera muy similar a las teclas de un piano. Efectivamente, al final del caracol están las “teclas” o células que reciben los sonidos graves, y al principio de  este están las que reciben los agudos, y entre ellas están el resto de células que captan todos los sonidos audibles para el ser humano.

Esto es más o menos conocido por la mayoría. Sin embargo lo que se ignora es que justo a lado de esta tira de células, hay otra muy parecida que se encarga de aumentar o amortiguar los sonidos que les llegan a las antedichas células receptoras. Hacen la misma función que un “servo”, y de esta manera modulan los sonidos para que lleguen adecuadamente a la persona y entienda bien las frases que le dicen.

Lógicamente, si el afectado de sordera tiene una zona de células receptoras de sonido en mal estado, se le tendrá que hablar fuerte, pero si además tiene también dañadas las que están al lado mismo de aquellas y que son las que se encargan de amortiguar los sonidos, cuando se les habla demasiado fuerte, les va a molestar e incluso a doler los oídos, pues el mecanismo para amortiguar estos sonidos está demasiado dañado para ellos.

O sea, ¡cuidado con chillar a los sordos!, además de molestarles, les ofende. Es lógico: también son humanos.

Joan Bertran Brotons
Audiólogo protésico de Audioplus

Salud auditiva

Audioplus en la Feria de la Primavera de Manacor

Del 30 de mayo al 8 de junio se ha celebrado la conocida y esperada Feria de la Primavera de Manacor, ¡en la que hemos tenido la suerte de participar! Os lo contamos:

El primer sábado de la Feria, colocamos delante del centro auditivo Audioplus de Manacor un stand informativo en el que teníamos a nuestro amigo “Charlie”, una especie de robot con el que todos aquellos que quisieron se pudieron hacer una prerevisión auditiva.

Os dejamos con algunas imágenes para que os hagáis una idea de cómo fue:

Salud auditiva

Proteger los oídos del agua

El agua que se queda en el interior de los oídos, sin salir, produce un ambiente húmedo que favorable al crecimiento de bacterias y hongos. Esto puede producir infecciones u otras molestias auditivas. Para evitarlo hay que tener en cuenta una serie de medidas.

La mejor solución: los tapones de baño personalizados

El principal remedio para proteger los oídos del agua es el uso de tapones de baño hechos a medida, ya que son los únicos que, en la práctica, no dejan entrar el agua.

Los tapones de baño están indicados para todo tipo de personas, especialmente para las que padecen otitis frecuente o cuentan con un drenaje en el tímpano. En cambio, no están pensados para hacer submarinismo, ya que solo se considera efectiva su estanqueidad hasta 1,5 metros de profundidad aproximadamente.

Los tapones de baño solo tienen que utilizarse en el momento de estar en el agua. Después tienen que sacarse inmediatamente, ya que lo más saludable es que los oídos estén al ‘aire libre’. Consecuentemente, en verano, los niños también tienen que ir sin tapones de baño mientras juegan en la arena porque el sudor y al mismo tiempo el calor con el conducto auditivo tapado no son convenientes.

Volviendo a hacer referencia a los más pequeños de la casa, también hace falta decir que con el crecimiento, los tapones de baño se les quedan pequeños y, por lo tanto pierden su efectividad. En estos casos, es necesario hacer unos nuevos. No hay que preocuparse: son realmente económicos.

Evitar que el agua entre en los oídos en las acciones cotidianas

En casa, cuando nos duchamos, también podemos tomar medidas para favorecer la salud auditiva: colocar bolas de algodón en el pabellón de los oídos antes y durante la ducha; y secar bien los oídos con toallitas de papel inclinando la cabeza, o con la ayuda de una toalla limpia o aire templado para eliminar la humedad.

Lo que no hay que hacer: usar palitos de algodón

Una de las cosas que hay que evitar para secar y cuidar los oídos con los famosos palitos de algodón. Estos palitos son únicamente para el exterior del pabellón auditivo -la oreja-, nunca para el interior del conducto auditivo, ya que empujan la cera hacia su interior, la compactan y forman una acumulación más dura. Aunque con este sistema se consiga limpiar y eliminar la humedad externa de los oídos, ¡siempre entrará más cera al interior del oído de la que se saca! Además, la cera que queda en el interior se hincha con el agua y puede formar un tapón, perdiendo parte de la audición hasta que no se extraiga el mismo.

Y un detalle aún más perjudicial: existen palitos de algodón de oferta, en los que el algodón se despega del palito de plástico duro y puede llegar a producir heridas y perforaciones timpánicas. Dicho esto, ¿aún quieres usar estos palitos?

Salud auditiva

La libertad de oír bien

Los audífonos no taponan los oídos, todo lo contrario: dan sensación de libertad, como si se abrieran las ventanas y entrara plenamente la brillantez del sol y del sonido.

Actualmente a todos los audífonos se les calcula la ‘ventilación’ que deben tener. Me explico: paralelamente al auricular –el altavoz que nos da el sonido dentro del oído-, se hace un canal de ventilación cuya longitud, diámetro y forma se calcula matemáticamente según la pérdida auditiva y, consecuentemente, según la ganancia o amplificación requerida para mejorar la falta de sonidos específicos y concretos del oído con sordera.

Como ejemplo, este canal tiene una función similar a la de los agujeros que tienen los amplificadores o altavoces de los equipos de música de calidad: nadie les da importancia, pero la tienen, y mucha, para equilibrar presiones sonoras y aumentar la calidad acústica.

Es por este motivo que para tener una perfecta calidad de sonido en los audífonos, estos deben estar provistos de moldes hechos a medida y con la ventilación requerida. Solo en casos muy específicos pueden utilizarse los antiguos, o modernos pero no adecuados, chupetes estándar que no están hechos ni a medida ni con ventilaciones calculadas.

Si llevas audífonos con chupete, siempre puedes mejorar tu audición con moldes a medida, transparentes y prácticamente invisibles. De hecho, lo mejor sería que ya los hubieras hecho así.

Los audífonos no son baratos, pero no se cambian cada año, al contrario: duran mucho tiempo. Por lo tanto, antes de invertir ciegamente en unos audífonos de oferta, o ‘milagrosos’, investiga, pregunta y déjate aconsejar no solo por el vecino sino también por profesionales cualificados.

La calidad de audición es básica para entender las conversaciones y disfrutar de la vida.

Joan Bertran Brotons
Audioprotesista de Audioplus

Salud auditiva

Los ‘milagros’ de los audífonos baratos

¿Os habéis preguntado alguna vez en qué se diferencian los audífonos que tienen la misma potencia, pero precios radicalmente dispares? (Como veis, evito a propósito lenguajes técnicos para entendernos mejor). Os lo explico resumidamente porque serían necesarias páginas enteras para ello.

Por una parte, no todos los circuitos tienen las mismas calidades en los materiales que los componen. Las diferencias son enormes, es por ello que los precios varían aunque todos lleguen a un mismo nivel de amplificación; pero con unos se escuchará y se entenderá más claramente; y con los otros con más dificultad.

Claro está que si es la primera vez que te adaptan unos audífonos, aunque sean de pobre calidad y ‘mucho marketing’, notarás una gran diferencia, pensando que es una notable recuperación de la audición. Pero aquí radica el problema y la desilusión posterior, porque con el tiempo no vas mejorando la audición como debería ser.

¿Por qué? Porque además de la pobre calidad de sus componentes (pagados a precio de ‘alta definición’), también carecen de la cantidad y calidad adecuada de filtros para atenuar los ruidos ambientales y entender mejor las voces. De la misma manera pasa con los circuitos que amplifican las diferentes frecuencias (tonalidades) de las que estamos afectados de sordera. Cuantos más circuitos, y que además sean adecuadamente interdependientes entre ellos, mejor. Asimismo carecen de algoritmos (sistemas de computación) para programarlos adecuadamente, aunque la pantalla de programación sea muy atractiva o dispongan de interconexión inalámbrica entre ellos para ayudar a la localización de sonidos; y un extenso etcétera.

Últimamente, para atraer a la gente, para vender más (claro está), existen audífonos con pobre calidad de amplificación, pero con conexiones entre distintos wereables o artilugios electrónicos que se llevan encima: teléfonos, smartphones, micrófonos inalámbricos, mandos a distancia sin hilos… Todo esto está muy bien y es muy útil, pero lo principal, no lo olvidéis, es la calidad de audición y la posibilidad de que en un futuro próximo, mediano o lejano, puedan ser utilizados para continuar con una excelente rehabilitación auditiva, ¡que es de lo que se trata!

Recordad: en electrónica, y más afectando a la salud, lo barato sale caro, o carísimo, y unos audífonos no se compran cada día.

¿Cómo salir de dudas? Comparando. Aunque a veces sea algo difícil, pues detrás del producto está el buen servicio y garantía. No hay secretos.

Salud auditiva

10 consejos prácticos para superar los propios ruidos en los oídos

Los ruidos dentro de los oídos, llamados acúfenos o tinnitus, están provocados por la alteración de unas células situadas en el interior del caracol o cóclea de uno o dos de nuestros oídos. Dichos ruidos pueden percibirse temporal o permanentemente. Los que se perciben temporalmente pueden ser, por ejemplo, al salir de una discoteca donde se ha estado expuesto durante largo tiempo a fuertes sonidos, mezclado con alcohol y/o drogas, lo cual no deja de ser un síntoma preocupante de que estos ruidos se instauren definitivamente en tus oídos. También pueden percibirse en caso de fuertes resfriados, ciertos tapones de cera y otras alteraciones o enfermedades.

Los permanentes son esto, definitivos, oyéndolos siempre, día y noche, de pie o sentados, en vigilia o durmiendo.  Y pueden ser como silbatos continuos, o el sonido de  los martillazos de un herrero o del toque de una campana, o como el sonido de los grillos, o bien como si fueran el ruido que produce una olla hirviendo o una fuente de agua, incluso una mezcla de ellos.

Las personas que padecen acúfenos deben tener clara una realidad insoslayable: aún no se ha descubierto medicamento, cirugía o artilugio alguno que los elimine. Ante esta realidad, lo verdaderamente útil es dar unos cuantos de consejos para superar esta anomalía que nos depara el cuerpo humano disimulándolos o enmascarándolos; anomalía que, si no te acostumbras a ella, es muy parecida a un tormento chino.

Independientemente de la visita obligada al médico otorrinolaringólogo, siempre necesaria en estos casos concretos, os paso una eficaz lista de 10 consejos prácticos para superar los ruidos (acúfenos o tinnitus) y vivir bien:

  1. Ten siempre algo de música, o un ruido no molesto, en el ambiente.
  2. Cuando “oigas tus ruidos” (o sea, cuando involuntariamente los escuches), esfuérzate en no hacer caso alguno de ellos, distrayéndote en una actividad, concentrándote en tu tarea, o bien poniendo algo más alta la música. O sea, evita el silencio absoluto hasta que estés habituado a tus ruidos.
  3. Evita también que todo esto se convierta en una obsesión. No transformes tu problema en un tabú. Acostumbrarse cuesta, pero se logra. Seguro.
  4. Deja completamente el alcohol, el tabaco y las tónicas, pues son a base de quinina y esta es muy tóxica para los oídos, ¡y ni hablar de gintónics! Y no bebas tanto café.
  5. Comunícale al médico habitual que padeces estos ruidos. De esta forma evitará recetarle medicamentos que puedan ser inadecuados para tus oídos.
  6. Evita, como he mencionado antes, estar demasiado tiempo en discotecas o sitios extremadamente fuertes de sonido. Y, desde luego, evitando el alcohol al mismo tiempo. Si lo haces y compruebas que al salir de estos lugares aparecen o se incrementan los ruidos, piensa que pueden quedar permanentes en tus oídos. ¡Cuidado, no juegues con tu salud¡ Diviértete, pero con sentido común.
  7. Si tuvieras, en este caso, la “suerte” de tener un poco de sordera, (si no lo sabes, hazte un examen) corríjala inmediatamente, pues se da el hecho de que al corregirse la sordera con los audífonos te van a disminuir notablemente los ruidos por el hecho de oír más el sonido ambiente que tus propios ruidos. Usa los audífonos, incluso para dormir, si tanta falta te hiciera al principio.
  8. Por favor, no te aficiones precisamente al submarinismo, hay mil deportes más adecuados que te pueden satisfacer.
  9. Hay audífonos que corrigen la sordera, si la tuvieras; y al mismo tiempo emiten un ligero ruido de fondo que el audiólogo protésico te puede graduar para enmascarar o disimular sus propios ruidos; y otros aparatos en forma de audífono que solo emiten estos ruidos enmascaradores. Pero cuidado, no te confundas solo los disimulan, no los quitan, porque siempre están en tus propios oídos.
  10. Con estos consejos, fuerza de voluntad en no obsesionarse en “oírlos”, aunque los oigas, y aceptar que siempre hay cosas peores, volverás a vivir bien. Es mi propia experiencia, y se consigue. Seguro.

Imagen: Sanoyecologico.es

Joan Bertran Brotons
Audiólogo protésico
Centres Audioplus

Salud auditiva

¿Su hijo es sordo o se hace el sordo?

Aunque en la actualidad en casi todos los estamentos sanitarios hacen exámenes de la función auditiva a los recién nacidos, siendo una garantía para la salud de nuestros hijos, no por ello podemos dejar de observar a nuestros pequeñosen su comportamiento según los siguientes aspectos: si vemos que entre los 0 y 1 años, el niño es demasiado tranquilo, al que no le sorprenden los ruidos fuertes, si no gira la cabeza hacia sonidos familiares, si no comprende palabras habituales o si no juega con sus vocalizaciones imitando las del adulto, deberemos efectuarle una completa revisión auditiva.

Si entre el año y los dos años de edad aún no comprende órdenes sencillas, o bien no conoce su nombre, o no identifica las partes de su cuerpo, o aún no hace frases de dos palabras o no presta atención a los cuentos, deberemos pensar en revisar sus oídos.

También los revisaremos si entre los 2 y 3 años aún no se le entienden las frases que dice o bien no sabe repetir frases, o si no contesta preguntas sencillas.

Lo mismo haremos si entre los 3 y 4 años no sabe contar lo que le pasa o si no es capaz de mantener una conversación sencilla; o bien si entre los 4 o 5 años de edad no conversa con otros niños, o no manifiesta un lenguaje maduro y solo lo entiende su familia.

En general le haremos hacer una revisión auditiva si el niño no tiene lenguaje, o este cesa o evoluciona muy lentamente para su edad; si es excesivamente distraído o retrasado en sus aprendizajes escolares; o bien si padece frecuentes catarros, otitis o alergias. Y yo añado: cuando los padres no saben si su hijo es sordo o se hace el sordo, revíselo ya. No lo dude… y viva tranquilo.

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