El blog de Audioplus

Hablamos sobre salud auditiva. Pregúntanos si tienes alguna duda. ¡Estamos aquí para ayudarte!

Salud auditiva

¿Su hijo es sordo o se hace el sordo?

Aunque en la actualidad en casi todos los estamentos sanitarios hacen exámenes de la función auditiva a los recién nacidos, siendo una garantía para la salud de nuestros hijos, no por ello podemos dejar de observar a nuestros pequeñosen su comportamiento según los siguientes aspectos: si vemos que entre los 0 y 1 años, el niño es demasiado tranquilo, al que no le sorprenden los ruidos fuertes, si no gira la cabeza hacia sonidos familiares, si no comprende palabras habituales o si no juega con sus vocalizaciones imitando las del adulto, deberemos efectuarle una completa revisión auditiva.

Si entre el año y los dos años de edad aún no comprende órdenes sencillas, o bien no conoce su nombre, o no identifica las partes de su cuerpo, o aún no hace frases de dos palabras o no presta atención a los cuentos, deberemos pensar en revisar sus oídos.

También los revisaremos si entre los 2 y 3 años aún no se le entienden las frases que dice o bien no sabe repetir frases, o si no contesta preguntas sencillas.

Lo mismo haremos si entre los 3 y 4 años no sabe contar lo que le pasa o si no es capaz de mantener una conversación sencilla; o bien si entre los 4 o 5 años de edad no conversa con otros niños, o no manifiesta un lenguaje maduro y solo lo entiende su familia.

En general le haremos hacer una revisión auditiva si el niño no tiene lenguaje, o este cesa o evoluciona muy lentamente para su edad; si es excesivamente distraído o retrasado en sus aprendizajes escolares; o bien si padece frecuentes catarros, otitis o alergias. Y yo añado: cuando los padres no saben si su hijo es sordo o se hace el sordo, revíselo ya. No lo dude… y viva tranquilo.

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¿Cuál es el mejor audífono para corregir la sordera?

No tiene las mismas necesidades auditivas una persona de 49 años, en pleno auge laboral, que una abuela de 87 abriles que no sale de su casa.Y ni que decir tiene sobre los requisitos de un niño sordo. Es un mundo aparte.

Con ello quiero decir que si bien es adecuado que a la abuela se le adapte un aparato de sordera básico o elemental para evitar tener la televisión a todo volumen, y que oiga los timbres del teléfono y de la puerta, y además pueda mantener un mínimo de conversación en la mesa; ello no es suficiente para una persona que está inmersa en un mundo laboral cada vez más exigente.

La adaptación del audífono en el afectado de sordera está en base a que logre el máximo de comprensión e inteligibilidad de la conversación, esto ya lo sabemos, pero ello debe cumplirse en los diferentes entornos sonoros por donde se mueve: casa, despacho, industria, bares y restaurantes, discotecas, etc. Por ello la pruebas que el audioprotesista debe efectuar serán tanto en ambiente silencioso como en entorno ruidoso.

La programación de los audífonos (hoy en día ya no se gradúan, sino que se programan) tendrá en cuenta la compensación del sonido de las palabras, o mejor dicho, de las sílabas, vocales, consonantes y formantes que el paciente oye deficientemente, o que no las oye. Luego se impone una adaptación progresiva e intensiva para que el hipoacúsico use los audífonos como si formaran parte de él mismo.

Aplicar todas estas correcciones al sonido que le entra al afectado de sordera través de sus audífonos para que logre oír bien, no es solo tarea ardua, sino que depende del tiempo que ha permanecido sordo sin estar corregido, y de la capacidad de programación del audífono que adquiere. Por este motivo cuando más pronto se corrija la sordera, tendrá mejores resultados y mayores ventajas de todo tipo (incluida la económica).

Como afectado de sordera les diré que no soy amante de mover la ruedecita del audífono cada dos por tres, ni de ir con un mando a distancia en el bolsillo para oír más o menos alto. Aunque haga falta en según que tipo muy especifico de sordera.

Por consiguiente mi consejo es que adquieran los audífonos que tengan las mejores funciones para oír bien, y estas funciones, a mi entender, se reducen a una: automatismo total para todos los ambientes de sonido, sin ruidos parásitos ni de fondo, con suficiente capacidad de programación para conseguir un sonido claro y comprensible y capacidad de compensación para pequeñas variaciones de la sordera.

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Aislamiento y sordera

Ludwig van Beethoven, el gran compositor alemán, empezó a notar que se estaba quedando sordo cuando tenía alrededor de 30 años. Es probable que hubiera escrito todas sus sinfonías padeciendo cierto grado de sordera y, desgraciadamente, cuando terminó la que se considera la más grande de todas, la Novena, ya había perdido la totalidad del oído. Al terminar la primera presentación de esta magna composición, en 1824, recibió un estruendoso aplauso que el compositor no pudo oír debido a su ya acusada sordera. Uno de los músicos le hizo que se diera la vuelta y agradeciera la ovación. Al morir, tres años más tarde, llevaba tiempo viviendo como un recluso como consecuencia del aislamiento que le imponía su sordera.

Si Beethoven hubiera vivido en nuestros días, su sordera se hubiera podido corregir fácilmente, con cirugía o bien con unos audífonos.

Beethoven es el ejemplo más representativo de lo mucho que puede cambiar el carácter de una persona por el hecho de padecer un problema de oído y no corregirlo. No es lo mismo nacer sordo, o padecer desde niño una sordera profunda, que adquirir una sordera en la edad adulta, como pasó en su caso.

Si os fijáis, gran parte de los sordomudos, en cuanto a estado anímico, viven la vida con normalidad: son alegres, se cuentan chistes y poseen toda la energía para desarrollar su trabajo, actividad y ocio. Suplen el habla con el lenguaje de las manos, pero se comunican.

Sin embargo, las personas que se han vuelto sordas en la edad adulta, aunque ni siquiera padezcan sordera para todos los sonidos, se vuelven huraños y mal pensados. La dificultad que les conlleva el hecho de compartir charlas con la familia o amigos y no entender palabras o frases, provoca que pierdan el hilo de la conversación, y aunque de cuando en cuando pidan que se les repita lo que se dice, al final rehúsan a ello, sintiéndose impotentes ante la situación. Así, se comprende que las relaciones interpersonales se vayan deteriorando por esta mala comunicación y que el sordo, que además suele admitir no serlo, se vaya hundiendo en un estado de frustración, ansiedad y aislamiento.

Actualmente el problema tiene fácil solución, pero todo depende de los allegados del sordo, pues en general este es incapaz de buscar ayuda.

Mi consejo: habla con el afectado de sordera a solas, no en público, y con toda delicadeza recomiéndale que acuda al otorrinolaringólogo. Si se medicase o su caso no tuviera solución quirúrgica, dile que con audífonos -que son prácticamente invisibles- volverá a ser la persona que siempre fue. Ten en cuenta que la sordera afecta directamente a los sentimientos, por lo tanto trátalo con amor.

Imagen: Wikipedia

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Ya no hay lados oscuros

La sordera unilateral

Aunque parezca que no tenga tanta importancia, ¿sabes qué pasa cuando perdemos completamente uno de nuestros oídos? Pues que al tener dificultad para entender las conversaciones en grupo, la interacción social queda mermada; y es peor aún cuando hay ruido en el ambiente. También se pierde la capacidad para determinar la procedencia de los sonidos debido al efecto sombra de la cabeza. ¿Te imaginas atravesar una calle mirando al lado opuesto de donde piensas que vienen los coches? ¿O que al comer en una mesa sólo oigas al que está al lado de tu oído bueno y para oír al del otro lado debas girar la cabeza ostensiblemente,  con el  ‘corte’ que supone…?

Como verás, una sordera unilateral tiene consecuencias psicosociales, ya que al no saber qué contestar en una conversación (al no entender bien), te sientes avergonzado/a y a menudo temes ofender a la gente por no escuchar lo que te está diciendo. Pierdes la confianza en ti mismo/a y te vas sintiendo excluido socialmente, pierdes el humor, el carácter te empeora, aumenta tu nerviosismo y vives con ansiedad.

Por qué se pierde un solo oído

En adultos no es muy frecuente que se pierda la audición por completo en uno de los dos oídos (oído cofótico) pero sucede. Y sucede por diversas causas: traumatismos (especialmente en accidentes de moto o bicicleta al no usar el caso adecuadamente), por enfermedades como el neurinoma del nervio acústico (8º par craneal) en el cual va creciendo lentamente un tumor hasta que se consume la pérdida completa de la audición del oído afectado. También hay otras causas, como los medicamentos ototóxicos, enfermedades de origen inmunitario, infecciones, y otras de origen desconocido.

La solución

Actualmente con la aparición de los sistemas de transmisión de sonido y datos sin cables (wireless) la solución eficaz para estos problemas ya es un hecho. Aunque haya poquísimos Centros Auditivos que se dediquen a ello (deben estar muy especializados), sí que se logra ya una avanzada corrección y comprensión de las conversaciones. Ya no hay lados oscuros.

Los nuevos sistemas que conjugan la computación (con algoritmos que analizan el entorno sonoro), el wireless, y, más aún, la comunicación con otros medios (teléfonos, TV, ordenadores, micrófonos), hacen que estos audífonos/transmisores que se llevan muy disimuladamente detrás o dentro del oído, resulten, para la mayoría de los afectados, más eficaces que los implantes osteointegrados. Con estos últimos es necesaria la cirugía para trepanar el cráneo e incrustar en él un vibrador para estimular la audición.

Los resultados suelen ser buenos al principio, aunque variables o dudosos con el tiempo, ya que hay que tener en cuenta que este tipo de sordera tan específica está sujeta a variaciones temporales de audición, y muchas veces también sucede que el oído ‘bueno’ no es tan bueno y debe corregirse al mismo tiempo. Los nuevos audífonos/transmisores especiales, tienen sofisticados programas que permiten modificarlos según la evolución de la enfermedad.

Joan Bertran Audiólogo protésico de AUDIOPLUS

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Estrenamos página web y redes sociales

Los Centros Auditivos Audioplus empezamos una nueva etapa. Para adaptarnos a las nuevas tecnologías y acercarnos más a nuestros clientes, hemos hecho un paso adelante en el apasionante mundo de Internet.

Tras unas semanas de trabajo, ¡estrenamos página web! Este nuevo espacio nace para dar a conocer consejos sobre salud auditiva, e informar de los últimos avances en tecnología y moda para audífonos.

Para completar esta tarea, también hemos puesto en marcha el Facebook y Twitter d’Audioplus,para que todos aquellos que queráis, podéis estar al día de aquello que pasa en el sector auditivo, compartir vuestras experiencias y resolver las dudas que os puedan surgir.

Esperamos que tanto la nueva página web como las redes sociales os gusten y os sean útiles.

¡Bienvenidos!

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¿Oye, pero no entiende? Una forma fácil de saber si tiene sordera

Vamos a entendernos, y para ello evitaré cualquier expresión científica o técnica. “Oír, pero no entender” es uno de los varios tipos de sordera. Con esto quiero decir que en cada sordera se pierden los sonidos en cantidades diferentes y casi nunca por igual. Así, hay personas que no oyen los sonidos graves (como los de los barcos) y oyen los agudos, como los del canto de los pájaros, y viceversa.

Pero la más común es la sordera por falta de sonidos agudos, o sea, los del tipo del canto de los pájaros, que son también los sonidos del tipo del siseo, las de las eses “s”, o las de las efes “f”, las consonantes; y sin embargo los sonidos más o menos graves, los de las vocales (a, e, i, o, u), los oyen bien o medio bien.

Ahora pronuncie en voz alta las vocales. Fíjese que son sonoras y largas en el tiempo: aaaa, eeee, iiii, oooo, uuuu. Se oyen. Pero en una conversación únicamente a base de vocales no se entiende nada, ¡porque faltan las consonantes¡ y estas llevan, en general, el significado de la palabra: “gafas” – “gasas”. Solo cambia la consonante y la palabra cambia completamente de significado. La persona con sordera de mala comprensión oye las vocales (sonidos graves) “gaafaa” – “gaasaa” pero no percibe las consonantes “f” ó “s” (sonidos agudos). Por este motivo, lo “oye todo” pero “no lo entiende”. Y si además esto se produce en un ambiente de ruido (comida familiar, restaurante…) el mismo ruido se “come” las débiles consonantes, y el afectado de esta sordera (que no entiende que lo es) se ve obligado a reír cuando todos ríen, sin haberse enterado del porqué se ríen. Poco a poco se va aislando de la conversación, se va retrayendo, se va encerrando en él mismo, no sale con las amistades… No hace falta llegar a este punto pues no es sano para la salud de su mente. La solución es muy sencilla.

El procedimiento es hacerse una audiometría de los sonidos y de la conversación. Se analiza y se estudian los resultados. Si requiere corrección, se hace con audífonos que pasan desapercibidos y son estéticos. Incluso podrá recibir directamente llamadas telefónicas, escuchar música, etc.

Todo esto lo hacemos en Audioplus desde el año 1977, audioprotesistas especialistas en explicarles el porqué de las cosas.

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La crisis y los audífonos. ¿Vamos a oír peor?

En absoluto, toda crisis sirve para asumir nuevos retos. Los fabricantes que han invertido más en investigación y desarrollo (I+D), entre ellos Oticon, lo conciben de este modo. El fabricante danés se anticipó a los tiempos de crisis y recientemente ha presentado al mercado unos audífonos con unos avances de tal magnitud, que permiten obtener alta tecnología a unos precios relativamente bajos, cosa que nunca antes se había imaginado.

Sumándose a esta iniciativa, Audioplus ha conformado un escalado de precios en cada serie de audífonos, adaptados a las necesidades auditivas y económicas de cada persona. De esta forma, se abarca prácticamente la totalidad de bolsillos, desde los más sencillos a los más sofisticados.

Últimamente están apareciendo una gama de Audífonos Previsores. Es decir, si el usuario ha aumentando la sordera, en Audioplus se analiza su nuevo estado auditivo, reprogramando sus audífonos y cambiándole los auriculares con unos nuevos moldes si es necesario. Todo ello por un mínimo coste, sin necesidad de comprar unos nuevos audífonos, que continúan siendo los mismos. Estos nuevos tipos de audífonos comprenden sorderas desde leves a severas/profundas. Dentro de esta serie de Audífonos Previsores también hay distintos precios, según necesidades y economías.

De oír a comprender

Es importante resaltar que en un principio a los audífonos solo se les pedía más sonido, más potencia. “¡Quiero oír más, más alto!” Y claro está, como no había tecnología suficiente, no solo amplificaban la voz, sino que también aumentaban tanto el ruido del entorno, que este se “comía” la voces. Más recientemente, con la digitalización de los audífonos, ya se entró en la época en que los usuarios podían exigir más comprensión de las conversaciones. Por esto es elemental efectuar pruebas de palabras y conversacionales en su entorno, y que los audífonos tengan suficientes programaciones para regular y separar las voces de los ruidos a velocidad suficiente. ¡Los hay que actúan a nanosegundos como el Ágil o el Intiga!

Actualmente, hemos entrado en otra fase donde ya se exige que los audífonos tengan conectividad. O sea, ninguna dificultad para recibir el teléfono móvil, el fijo, la TV, música, juegos, ordenador, micrófonos, directamente a los audífonos, sin hilos, en estereofonía, y todo interconectado a la vez automáticamente, el usuario no tiene que hacer nada. Y ello sin un aumento significativo de precio, ya que la conectividad forma parte de la vida moderna, y no se puede dejar aislado ni a los niños ni a los mayores. Recordemos que el 70% de la actividad cerebral (memoria, atención, comprensión, aprendizaje, relaciones sociales) depende de la audición, y el hecho de tener deficiencias auditivas puede conllevar un aislamiento social, familiar y personal, que puede afectar a las relaciones humanas y convertirse en un obstáculo social.

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Tapones de baño para proteger los oídos

¿En qué situaciones se recomienda utilizar tapones? ¿Cómo deben protegerse los oídos en el agua? ¿Son todos los tapones iguales? Para responder a estas preguntas debemos analizar cada caso en particular, ya que los tapones que mejor se adaptan a cada persona son los que están hechos a medida. Sin embargo, hoy voy a explicar algunos consejos para el buen uso de los tapones de baño.

¿Cuándo utilizar tapones de baño?
Cuando un oído suele estar afectado de otitis, o bien se le ha puesto un drenaje en el tímpano, tiene que protegerse principalmente del agua. Para esto están los moldes/protectores/tapones hechos a medida. Los únicos, en la práctica, que no dejan entrar el agua.Todos los otros sistemas estándar, no hechos a medida, suelen fallar en la mayoría de los casos.

Solo deben usarse en el momento de estar en el agua. Luego deben quitarse inmediatamente, pues lo más saludable para los oídos es que estos estén “al aire libre”.Consecuentemente, en verano, cuando los niños se pasan horas jugando en la arena de la playa, deben ir sin los tapones puestos, ya que el sudor y el calor del conducto auditivo herméticamente tapado no es conveniente.

En los niños los tapones no son para siempre
El crecimiento de los niños hace que los tapones se queden pequeños y por lo tanto les pueda entrar agua. Lógicamente después de una crecida del niño debería hacerse tapones nuevos. Son realmente económicos. Los tapones no son para hacer buceo, y se considera efectiva su estanqueidad hasta un metro y medio de profundidad, aproximadamente.

Tapones antirruido
Existen diferentes tipos de tapones hechos a medida en el oído para evitar diferentes tipos de ruidos, sin afectar la audición de otros sonidos. Estos tapones llevan un filtro que atenúa el ruido traumático al que está sometida la persona. Ruido que no siempre es el mismo según diferentes situaciones: músicos, cazadores, carpinteros, aeropuerto, etc. Son muchísimo más cómodos que los cascos y protegen mejor.

Pero si usted se hace unos tapones para no oír los ronquidos de su pareja, piense que no existen tapones ni medios que hagan desaparecerlos completamente. Los tapones atenúan mucho, pero no los hacen desaparecer. Para ello tendría que irse (usted o su pareja) al espacio exterior, donde el vacío atmosférico impide la transmisión de sonidos.

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Audífonos personalizados: ¿ciencia-ficción o realidad?

En poco tiempo,  estamos viviendo unos cambios espectaculares en el campo de la corrección de la sordera, que nos  sorprenden a todos. ¿Qué tipo de cambios? -se preguntarán-. Hoy, les explicaremos novedades en el mundo de los audífonos que se acercan a la ciencia ficción.

Audífonos que se adaptan automáticamente al entorno

Vamos a figurarnos ciertas situaciones. Imagínense los rituales de una persona con un problema auditivo. Cada mañana desayuna en una cafetería, donde evidentemente existe un ambiente sonoro diferente al del resto de lugares a los que acudirá a lo largo del día –oficina, casa, calle, campo, etc.–  y que es uno de los lugares más difíciles para entender las conversaciones, pues hay más ruido. Pues bien, está a punto de llegar el día en que los propios audífonos se adapten automáticamente a este ambiente especial y le ayuden a comprender mejor, sin necesidad de que la persona haga nada. Es decir, los mismos audífonos irán aprendiendo las costumbres habituales de los ambientes sonoros por los que va habitualmente la persona. El cerebro lo hace y ahora los audífonos también.

Actualmente, cuando se usan dos audífonos (sorderas bilaterales) ya se comunican entre ellos para saber si le están hablando por un lado, y si hay ruido por el otro. De modo que actúan en consecuencia enfatizando las voces de un lado, y filtrando los ruidos del audífono del otro lado. Tal como lo hace el cerebro. Se produce así un aumento de la comprensión de las conversaciones espectacular. Son los avances de la audiología moderna. Pero no se asusten, todo esto no implica un precio inasumible. Al contrario; como actualmente los audífonos son más útiles y eficaces, se usan mucho más que hace unos pocos años, y, consecuentemente, ya están al alcance de la mayoría de los bolsillos.

¿Cómo oíremos en el futuro?

Para continuar imaginando un futuro cercano de ‘ciencia ficción’, no se extrañen de que pronto existan audífonos o implantes cocleares que acaben facilitando la comunicación entre personas gracias a la “realidad aumentada”. ¿Cómo? Imagínese que una persona con graves dificultades auditivas, a través de unas gafas especiales y con unos audífonos de última generación, pueda “leer” en estas gafas especiales lo que le esté diciendo su interlocutor. Y entonces, ¿para cuándo la traducción simultánea? ¿Se imaginan audífonos que nos hagan la traducción simultánea de cualquier idioma que nos estén hablando? Lo llegaremos a ver. No se extrañen.

Actualmente la tecnología no tiene fin. Es apasionante. Aunque con toda seguridad, más apasionante es la satisfacción que tenemos los audiólogos protésicos cuando vemos que aquella persona con problemas auditivos, que lentamente se iba quedando aislada de los demás, que se volvía huraña, malhumorada, etc., vuelve a ‘revivir’, a conversar con las familia y los amigos, y su carácter se vuelve más alegre, comunicativo y… ¡sonríe! No tengan manías ni complejos, corregirse la mala audición es volver a una vida más feliz para el afectado y, sobretodo, para los que viven con él.

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