La crisis y los audífonos. ¿Vamos a oír peor?

POR EN Audífonos SIN COMENTARIOS

En absoluto, toda crisis sirve para asumir nuevos retos. Los fabricantes que han invertido más en investigación y desarrollo (I+D), entre ellos Oticon, lo conciben de este modo. El fabricante danés se anticipó a los tiempos de crisis y recientemente ha presentado al mercado unos audífonos con unos avances de tal magnitud, que permiten obtener alta tecnología a unos precios relativamente bajos, cosa que nunca antes se había imaginado.

Sumándose a esta iniciativa, Audioplus ha conformado un escalado de precios en cada serie de audífonos, adaptados a las necesidades auditivas y económicas de cada persona. De esta forma, se abarca prácticamente la totalidad de bolsillos, desde los más sencillos a los más sofisticados.

Últimamente están apareciendo una gama de Audífonos Previsores. Es decir, si el usuario ha aumentando la sordera, en Audioplus se analiza su nuevo estado auditivo, reprogramando sus audífonos y cambiándole los auriculares con unos nuevos moldes si es necesario. Todo ello por un mínimo coste, sin necesidad de comprar unos nuevos audífonos, que continúan siendo los mismos. Estos nuevos tipos de audífonos comprenden sorderas desde leves a severas/profundas. Dentro de esta serie de Audífonos Previsores también hay distintos precios, según necesidades y economías.

De oír a comprender 

Es importante resaltar que en un principio a los audífonos solo se les pedía más sonido, más potencia. “¡Quiero oír más, más alto!” Y claro está, como no había tecnología suficiente, no solo amplificaban la voz, sino que también aumentaban tanto el ruido del entorno, que este se “comía” la voces. Más recientemente, con la digitalización de los audífonos, ya se entró en la época en que los usuarios podían exigir más comprensión de las conversaciones. Por esto es elemental efectuar pruebas de palabras y conversacionales en su entorno, y que los audífonos tengan suficientes programaciones para regular y separar las voces de los ruidos a velocidad suficiente. ¡Los hay que actúan a nanosegundos como el Ágil o el Intiga!

Actualmente, hemos entrado en otra fase donde ya se exige que los audífonos tengan conectividad. O sea, ninguna dificultad para recibir el teléfono móvil, el fijo, la TV, música, juegos, ordenador, micrófonos, directamente a los audífonos, sin hilos, en estereofonía, y todo interconectado a la vez automáticamente, el usuario no tiene que hacer nada. Y ello sin un aumento significativo de precio, ya que la conectividad forma parte de la vida moderna, y no se puede dejar aislado ni a los niños ni a los mayores. Recordemos que el 70% de la actividad cerebral (memoria, atención, comprensión, aprendizaje, relaciones sociales) depende de la audición, y el hecho de tener deficiencias auditivas puede conllevar un aislamiento social, familiar y personal, que puede afectar a las relaciones humanas y convertirse en un obstáculo social.

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