Que la sordera no sea una barrera en tu convivencia

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Actualmente ya se produce menos este hundimiento de la actividad cerebral por déficit de audición, sencillamente porque la población ya se corrige su sordera más rápidamente. Esto se debe a que la evolución tecnológica es increíblemente ascendente, la comunicación en la era moderna es tan importante que ya ‘no da corte’ usar unos disimulados audífonos que permiten no hacer repetir las palabras y seguir la conversación normalmente. Además, nadie se da cuenta de que la persona usa audífonos, en cambio realmente se percibe cuando la persona no los usa y hace repetir frases, entiende mal, mete la pata y no participa activamente de las conversaciones.

 

Se ha dado tan poca importancia a las consecuencias del déficit auditivo en adultos, sea del tipo de sordera que sea (mala comprensión, leve, media o profunda), y tanta a las personas con ceguera que, sin desmerecer en absoluto a los que padecen ceguera, está científicamente comprobado que las consecuencias psicosociales (relaciones interpersonales, con amigos, trabajo, familia, audición musical, …) son en general, muchísimo peores para un sordo adulto, aunque no llegue a la sordera completa, que para un ciego.

 

Entre la sordera y la ceguera

La gente tiende a compadecerse de un ciego y ayudarle, pero es frecuente que se ‘rían’ de una persona con sordera de mala comprensión o lo traten como un sordo de conveniencias, pues ignoran que el entorno sonoro del lugar, cambia o agrava la comprensión de los sordos. O sea que no se oye igual en un sitio que en otro.

 

Un ciego tiene y ha tenido siempre toda una Organización Nacional que le ha ayudado, los sordos adultos, no. A un ciego, en general se le aumentan los demás sentidos: el tacto, la audición, el olfato, el gusto; a un sordo adulto no le pasa nada de esto. Un ciego puede conversar, opinar, contar chistes y con ello cultiva la alegría del vivir; sin embargo a un sordo adulto, el no oír ni participar con tranquilidad en las conversaciones hace que se vaya aislando y se queda en su mundo, con sus repetitivos pensamientos, a veces malhumorado por la incomprensión de la gente, o incluso sin saber él mismo el porqué, pues no acepta su sordera.

 

El hundimiento de la convivencia

Su edificio de convivencia se va hundiendo lenta pero inexorablemente, como el reloj que parece que está quieto pero siempre avanza. Y, a menos que, él o alguien de su entorno se dé cuenta y lo anime a corregir su sordera y usar audífonos, el derrumbe de su actividad mental y psicosocial es, en menor o mayor grado, imparable. Y para conocer las fases de la degradación que produce la sordera en un adulto no corregido, puedes leer este artículo.

 

Escrito por Joan Bertran Brotons, audiólogo protésico de Centros Auditivos Audioplus. Texto publicado en el Diario de Mallorca el 3 de abril de 2015

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